PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE..SEAMOS CLAROS, HABLEMOS DE NÚMEROS

cadena_perpetua-cadena_perpetua-frontalAntes de entrar en el debate de la cadena perpetua, debemos baremar “sin odio ni afecto” (como se pide a los jurados en juicio) qué es lo que se pretende con esta medida, si cabe esta opción en nuestro Derecho, dadas las leyes existentes, qué obtendríamos si se adoptara y por qué no, cuánto nos costaría.

Las teorías relativas de la pena, buscan en su imposición, frente a las teorías absolutas, utilidades sociales (prevención general) o individuales (prevención especial). Para ellas, la pena se justifica por su necesidad para evitar la comisión de nuevos delitos. Por ello, debe imponerse sólo en los supuestos y en la medida necesaria para cumplir dicho fin. Lo contrario, esto es, la imposición de una pena poco útil. Y cumplirá otros fines, como la retribución.. que siendo uno de los fines de la pena, no puede ser más importante que el recogido por la Constitución en su artículo 25.2 “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”.

Ya desde la criminología más antigua se ha venido explicando que la dureza de las condenas no hace que los futuros delitos disminuyan. El Marqués de Beccaria, desde 1764, luchó por la abolición de la pena de muerte, la cual ni impide los crímenes ni tiene un eficaz efecto disuasorio; por ello se interesó en la prevención de los delitos, que según él se conseguía más por la certeza de la pena que por su severidad (principio elaborado por Robert Peel). Beccaria afirmaba que para cualquier criminal pasar la vida en la cárcel con privación de libertad era peor que una condena a muerte, mientras que la ejecución no sirve como disuasorio para el criminal, dado que las personas tienden a olvidar y borrar completamente los recuerdos de un acto traumático y lleno de sangre; además, en la memoria colectiva la ejecución no se encontraba ligada a un recuerdo concreto de culpabilidad (al no haber estado siguiendo el proceso).

Lo que se pretende con esta petición es que los delincuentes peligrosos no salgan de prisión hasta que dejen de serlo. Bien, para ello, en España tenemos un sistema vicarial, de penas y medidas de seguridad, por no hablar de la nueva libertad vigilada. Lo que significa que a un delincuente considerado peligroso se le puede imponer una una medida de seguridad, o una pena (si es imputable) y cuando cumpla, una libertad vigilada impuesta desde el momento de la sentencia. Tras las modificaciones de 2003 y la nueva libertad vigilada, tenemos que:

No importa que el reo condenado a 20 años de prisión por uno de los delitos recogidos en el art. 36.2 C.P. (período de seguridad) , cometiera su delito a los 25 por ejemplo, y que con 30 haya cambiado absolutamente su conducta. No importa, aunque nuestro sistema penitenciario diga que basa su fuerza en la individualización científica, inculcándole al reo que si cambia podrá obtener la libertad. Hasta los 35 no tendrá el tercer grado, hasta los 40 no tendrá la condicional y cuando a los 45 crea que ya ha cumplido con la sociedad y llegue la deseada excarcelación, todavía no habrá acabado el camino de retribución-control del peligro. Porque todavía podrá estar bajo el yugo de la nueva medida de seguridad, la libertad vigilada, hasta los 50 o 55..por un delito que cometió con 25 años.

Y sabiendo que la perpetua revisable, está instaurada en casi toda Europa, en nuestro caso, ¿sería una buena opción?. Pues miren, si la regulamos como nuestros homólogos de Francia, Alemania, Austria y Suiza, la respuesta es sí. Pero deberíamos bajar nuestros límites, para ser coherentes con el sistema.

En nuestro país la «cadena perpetua» existió en los Códigos de 1822, 1848, 1850 y 1870, con ese mismo nombre o con los de «trabajos perpetuos» o «reclusión perpetua». En los Códigos de 1928 y 1944 no existió tal pena, pero sí la de muerte. Sólo en el CP/1932 se suprimió la pena de muerte, y la pena máxima privativa de libertad era de treinta años. El CP/1995 no la ha previsto. Y la pretendida modificación del código penal de Gallardón, afortunadamente no se dio. Pero es imperativo que apuntemos un detalle: En nuestro Código de la Democracia la pena máxima privativa de libertad es de 40 años; en el Código del 73, o sea, del franquismo, era de 30.

En España sí hay cadena perpetua. Y no nominal, como las de los países de nuestro entorno. Si no de facto. De un tiempo a esta parte, se viene reformando el Código Penal en el sentido de endurecer las penas, creando períodos de seguridad que rompen con el principio de individualización científica y ahora, añadiendo la libertad vigilada. Aunque la criminología proteste y diga que eso no sirve para nada. Aunque se reitere que lo que hace falta es invertir en prevención, para que se reduzcan los delitos. Pero invertir en prevención del delito cuesta euros y encerrar a la gente años..también, entre 54,79 y 65 euros al día por preso, dependiendo de las fuentes consultadas, lo que viene a ascender a entre 1650 y 1950 euros al mes por interno. En julio de este año había en las 70 prisiones españolas , 66.443 reclusos. Ahora imaginad que los presos no dejan de entrar y que los que están salen cada vez más tarde y empezad a multiplicar..es un coste desbordante.
Creo que la cuenta está clara. Invertir en prevención de la delincuencia, para que bajen los delitos, sale más económico y es más eficaz en cuanto al resultado (bajaría efectivamente la delincuencia y habría menos víctimas).

España tiene un sistema penal de los más duros de Europa, con condenas que se limitan en los 20,30 y 40 años, con lo que muchos reos aquí cumplen bastante más tiempo de condena que si hubieran sido condenados en la mayoría de los países de Europa con sus perpetuas revisables.Hay voces que piden endurecer aún más las penas y no deja de ser una paradoja que este tema surja cuando la delincuencia se mantiene estable o, incluso, se ha reducido, y cuando se producen al año 1.200 homicidios, que es la tercera o cuarta parte de los que se producen en países de nuestro entorno, o la mitad de los que se registran en Alemania, por ejemplo.

En cuanto a si sería posible su aplicación en nuestro país con la legislación actual, entiendo que no es compatible introducir la perpetua con los límites de prisión de 20,30 y 40 años que tenemos actualmente con el artículo 25.2 de la Constitución, introduciendo la indeterminación de la condena. Un apunte: Si la condena hoy, en España, es a 40 años y dado que ya no existen rendenciones, significa en muchos casos, la llamada cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional de los norteamericanos: morir en prisión.

POR VERÓNICA CALVO UZCUDUN LIC. EN DERECHO Y LIC. EN CRIMINOLOGÍA

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