¿REINSERCIÓN O REINCIDENCIA?¿QUÉ PREFERIMOS?¿QUÉ SALE MÁS CARO?

¿REINSERCIÓN O REINCIDENCIA?¿QUÉ PREFERIMOS?¿QUÉ SALE MÁS CARO?

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¨Si a nuestros legisladores les importaran más las personas y menos su asiento, a la hora de legislar sobre ejecución penal se sentarían con criminólogos y penalistas que les explicarían lo que funciona y lo que no. Y ahorrarían en víctimas, en euros, en dolor y en castigo..que pena que no quieran escucharnos.¨

Sin lugar a dudas sale más cara la reincidencia. A todos los niveles. Para empezar algo no cuantificable en toda su extensión: la nueva víctima y su sufrimiento psicológico, un daño a veces no mensurable. Otro factor aunque sea menos popular: la nueva entrada en prisión de quien ya pasó por ahí, con su nuevo dolor, su nueva separación de la sociedad, el sufrimiento de su familia.. Luego lo cuantificable: intervención policial, judicial, justicia gratuita y finalmente prisión (muy caros todos ellos..de hecho habría que explicarle a la sociedad, que lo paga, su coste real)..así acaban la mayoría de los procedimientos penales del reincidente.

¿Hay forma de pararlo o al menos mitigarlo?.. pues miren: SI. Incluso entre mis compañeros (y aquí con compañero no me refiero a los criminólogos, sino a los abogados penalistas, quienes deberían entender el proceso penal del que viven, pero no solo la parte procesal, sino desde su origen, su causa) hay ciertas reservas y se me llama idealista, humanista (¿y quien no?) por trabajar desde bien joven con presos y seguir creyendo a día de hoy que hay soluciones para tanta cárcel y tanto castigo, con sólo convencer al preso, de que no vuelva a escoger el camino del delito..Algunos dirán (y con razón) ¨¿cómo se hace eso?¨.. pues así, como se hace a día de hoy no.

Encerrar a la gente en prisión, sin más, inocuizando al sujeto delincuente durante el tiempo de la condena, no va a hacer que cuando haya cumplido su pena, no quiera volver a delinquir. Y ello por múltiples causas, entre ellas: – Principalmente, porque nadie ha intervenido en las causas que llevaron a ese sujeto a delinquir, enseñándole mecanismos y herramientas para que no vuelva a hacerlo y vea porqué . Forzando ejercicios de empatía (en quien la tiene, aun cuando sea deficitaria). Reinsertándole, pero de verdad, no como se toma hoy dia esa palabra, que debería significar devolverle a la sociedad como un miembro de pleno derecho y plena conciencia, legal y cívica.

-sale totalmente apartado de la sociedad que ha seguido adelante (como es lógico) sin él y con menos opciones de futuro que el que no ha sido preso nunca, precisamente por ello.

– Hay gente que vive del delito. Es su trabajo. Ilícito, punible, reprochable, si, pero vive de ello. Si no se le enseña a vivir de otra cosa, seguirá haciendo lo que siempre ha hecho para vivir.

– No nos engañemos. La prisión en España, en Marruecos, en México o en Canadá, es la universidad de la delincuencia. El que entra por robar bolsos, acaba sabiendo doblar tarjetas, abrir coches, tener contactos relacionados con el crimen organizado y blanquear el dinero obtenido.. es por ello que hay que buscar alternativas a prisión en los delitos menos graves, si no queremos correr el riesgo de convertir al pequeño delincuente en un gran delincuente a través del aprendizaje.

Hay que intervenir en la reforma del reo. Se supone que en España tenemos un sistema de individualización científica que..no vale absolutamente para nada. No hay (salvo excepciones como algunas comunidades con las competencias cedidas como Pais Vasco y Cataluña) programas de intervención específica para ciertos grupos de delincuentes, aunque si existan programas, como el S.A.R.A en violencia de genero o el TASEVAL en delitos contra la seguridad vial.

Hay que invertir en general, en todos los centros penitenciarios y en especial, en los tipos de delincuentes o en las causas o motivaciones que llevan a delinquir a sujetos concretos. Si el motivo es la falta de control de impulsos, por ejemplo,en muchos de los delitos de lesiones, habrá que dotar al interno de los mecanismos de control y freno que hacen que por yo, cuando sienta el impulso de golpear a alguien (que lo siento) no lo haga y ellos si. Es así de claro. Y así de simple.

No vamos a conseguir una reincidencia 0, del mismo modo que no se puede conseguir una ratio de delincuencia 0. Pero se puede hacer mucho más de lo que se hace ahora mismo y no cuesta tanto..o al menos no cuesta tanto como encerrar sin más a los presos, esperando a que cumplan su condena y que, cuando salgan, por obra y milagro de no se sabe muy bien que (salvo un poco de prevención especial para el que no tiene callo) no vuelvan a dejarse llevar por el impulso o la circunstancia que le llevo a la comisión del delito.

Pero invertir en reinserción no genera votos. Y ello porque estamos inmersos en una sociedad de riesgos en la perdemos libertad a cambio de presunta seguridad que realmente no lo es. Vende mas anunciar largas condenas, casi eternas que no sirven para nada más que para encarecer el castigo y obtener esos pretendidos votos del ciudadano asustado. Si a nuestros legisladores les importaran más las personas y menos su asiento, a la hora de legislar se sentarían con criminólogos y penalistas que les explicarían lo que funciona y lo que no. Y ahorrarían en víctimas, en euros, en dolor y en castigo..que pena que no quieran escucharnos.

VERÓNICA CALVO UZCUDUN LIC. EN DERECHO Y LIC. EN CRIMINOLOGÍA

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